Nicolás Fernández, 67 años vendiendo turrón por toda Extremadura

Nicolás Fernández en su caseta en la feria de Zalamea. FOTO: CEDIDA
GENTE CERCANA

Como cada mes desde HOY Castuera a través de entrevistas personales conocemos más de cerca a nuestros vecinos. En este caso es el turno de Nicolás Fernández de 79 años vendedores ambulante de turrón en activo que junto con su mujer María Flores ha recorrido durante cerca de 67 años toda Extremadura. Tiene dos hijas y cinco nietos. Muchas calamidades pasadas, muchas anécdotas y muchos amigos en esta larga historia de vida.

-          Nicolás eres de los vendedores de turrón ambulante en activo y con mayor edad. ¿Cuántos años dedicados a esta profesión? 

Te puedo decir que una vida entera, empecé cuando era un niño. En la sangre no lo llevo porque no vengo de familia turronero sino de familia carnicera pero mi hermano se puso novia con una turronera y a partir de ahí me dediqué a su venta por casi toda Extremadura. Tengo 79 años y llevo vendiendo turrón cerca de 67 años.

-          ¿Cómo fueron los inicios de venta de turrón por las diferentes ferias y pueblos de la región? 

Empecé con una mesita de dos metros con mi hermano por las ferias de los pueblos de aquí alrededor como la de Quintana, el Valle y la Higuera. Nos trasladábamos en autobuses, llevábamos cajones antiguos de bloques y una saca para llenarla de paja en una posada y quedarnos allí.

También íbamos a la feria de Mérida en el tren con las cajas de turrón que por aquel entonces era lo que únicamente se vendía y alguna garrapiñada.

-          ¿Cuándo empezaste a tener tu caseta y tus medios de transportes?

El primer coche lo adquirí recién casado. Me costó 20.000 pesetas cuya matrícula era BA20413. Era un Citroën dos caballos con dos plazas. Lo compré en Mérida a Marcelino  Sánchez y el primer viaje que hice con él fue al mercado de Trujillo junto con mi mujer, María y mi hija Consuelo y tuvimos que subir una de las cuestas empujándolo.

Después compré un 4L, lo vendí a uno de Castuera y compré una furgoneta amarilla que tiene 39 años y ahí está, la tengo de capricho porque está llena de recuerdos. Ya tengo un furgón grande y lo abrí como caseta que está en la cochera de mi hermano para prepararlo para la feria de Torviscal y Palazuelo. Y también actualmente tengo otros dos vehículos más que utilizo para los mercadillos de los pueblos.

Las casetas la primera fue de tela de 6 metros y nos quedábamos dos familias, después de chapa con 6 metros y 2 metros de anchura y ya por último la de 4 metros de ancha y luego le hizo dos metros más. Y ya hice la que tengo que ya más moderna, con estanterías y cristales. 

-          ¿Se vive sólo de la venta del turrón?

Pues sí. Quien se dedica de pleno al turro vive de ello, como yo. 

-          ¿Cuáles son las ferias o pueblos que visitas?

Antes muchas pero ya sólo a los pueblos cercanos y pequeños como Zalamea, Miajadas, La Coronada, El Valle, La Higuera, Villar de Rena, etc.  Antes íbamos a Sevilla, Villanueva de la Serena, Cáceres y Mérida, entre otras. 

-          Hay que decir que vosotros compráis el turrón a las fábricas de aquí para su posterior venta.

Si. Hace unos años teníamos una cooperativa pero se vendió y a partir de ahí le compró el turrón a las tres empresas de aquí de Castuera. Me gustaría resaltar que sus productos no tienen nada que envidiar a otras marcas nacionales. 

-          ¿Qué tal la venta del turrón?

La venta del turrón ha bajado muchísimo gracias a las cosas que llevas que antes no llevabas como juguetes y chucherías. Y los productos estrellas en ventas son las garrapiñadas y en los frutos secos la almendra salada.

-          Nicolás muchos homenajes y pregonero de fiestas en muchos pueblos.

Con el paso de los años, te conoce la gente de cada pueblo y espera tu caseta cada feria o mercadillo. Amabilidad, solidaridad, grandes amigos y mucho cariño son los recuerdos más hermosos que nos llevamos de toda esta etapa.

Como anécdotas decirte que fui el primer socio del fútbol e hice el saque de honor de Puebla de Alcollarín y en Torremocha los vecinos dicen: 'Ya está aquí el hombre que viene con la mujer'.

En Mérida una familia nos propusieron ser su chófer y su cocinera y en Cáceres por ayudar a una mujer cuando llovía se convirtió con el paso del tiempo en una bonita amistad.

Tengo que decir que he contado con una compañera diez, mi mujer, que me ha acompañado de principio a fin en esta batalla. Ella colabora tanto como yo o más.

También mis hijas me acompañan en alguna ocasión y han sufrido desde pequeñas las calamidades como nosotros.

No es oro todo lo que reluce y también hemos pasado malos ratos y se pasa malas noches.

-          ¿Seguirás con este tipo de venta durante mucho más tiempo?

No sé qué decirte. Pero ya me queda poco tiempo en este oficio aunque me da mucha pena porque es mi vida.