Un centenar de vehículos participaron en el encuentro de coches clásicos convocado por ACECA

El evento superó todas las expectativas de la organización y contó con la presencia de clubes de diversos lugares de España

Los coches concentrados en la Plaza de España de Castuera / F. VÁZQUEZ
IV EDICIÓN

Una colorida marea de coches, que bien podría recordar el blanco y negro, inundó las calles de Castuera gracias a la convocatoria de la Asociación de Coches de Época de Castuera, ACECA, la cual recibió una gran respuesta a la llamada para la IV Concentración Nacional los días 16 y 17 de junio en la localidad. El evento, con 73 vehículos inscritos y otros que se sumaron "sobre la marcha", contó con aproximadamente 100 coches clásicos que hicieron las delicias de los numerosos aficionados que se acercaron a verlos en las diferentes etapas del programa y "superó todas las expectativas" de la organización, ya que, debido al calor presente en el mes de junio, los coches antiguos pueden sufrir problemas de refrigeración en recorridos largos, según explicó el presidente de la asociación, Antonio Hidalgo.

Tras la cena de bienvenida que tuvo lugar el sábado por la noche en el Restaurante El Paraíso, junto a la rotonda del avión, los participantes se alojaron pronto en los hoteles de la localidad, pues el domingo fue un día con mucha actividad.

Los motores se iban calentando a las 9:00 horas del domingo, con la recepción e inscripción de nuevos vehículos en el Ayuntamiento de Castuera. La Plaza de España fue el lugar de reunión desde ese momento y se produjo un gran colapso con casi un centenar de coches adornando la calle.

Los coches inscritos llegaron de diversos lugares y participaron numerosos clubs y asociaciones, como el Club del 600 de Córdoba y el de Ciudad Real o los clubes de coches clásicos de Almadén, Jerez de los Caballeros, Talarrubias, La Serena y Mairena de Alcor, de Sevilla. La ruta, prevista para las 11:00 horas, se vio ligeramente atrasada por la presencia de un funeral en la Iglesia de la Plaza de España, por lo que la marcha comenzó algo después y llevó a los coloridos participantes hasta Esparragosa, después de hacer un breve paso por las calles principales de Castuera. Tras su paso por esta localidad, la comitiva se dirigió a Zalamea, lugar donde se detuvieron para tomar unas tapas y algo de beber.

El programa continuó con una visita a las ruinas tartesas de Cancho Roano, de las cuales disfrutaron todos los participantes, y se dirigieron después a Castuera pasando antes por Quintana. A su llegada, el evento se clausuró con una comida en los salones de El Paraíso y con la entrega de un trofeo de cristal tallado con el escudo de ACECA que los miembros de la asociación tuvieron a bien dar a cada uno de los clubs que habían participado en la concentración y a los Ayuntamientos de Castuera, Esparragosa, Zalamea y Quintana.

Los asistentes quisieron aprovechar ese momento para homenajear al recientemente fallecido Rogelio Calero, de Monterrubio, que, como asegura Antonio Hidalgo "logró transmitir a todos su amor por los coches de época", y en presencia de su hijo, que comparte nombre y afición con su progenitor.

A la concentración acudieron una gran cantidad y modelos de Seat 600, Mercedes, un Porsche, modelos de Renault desde el R4 hasta el R8, algún Volkswagen Beetle, diversos Citroen y otros más inusuales como jeeps militares o un Austin Cambridge. Pero, sin duda, el vehículo que atrajo la atención y admiración de más espectadores fue un Ford Modelo A Tudor Sedan, de 1929, al que su dueño, de Jerez de los Caballeros, dedicó "8 horas diarias durante 3 años" en su taller para, pieza por pieza, repararlo y adaptarlo hasta hacerlo parecer recién salido de la fábrica.

La organización, que ha visto superadas las expectativas que habían creado en la afluencia de participantes y aficionados al evento, se mostró muy "satisfecha" y ya piensa en hacer una nueva edición.