Encuentro con sabor gallego en la comarca de La Serena

Una quincena de antiguos compañeros de la Universidad Laboral de A Coruña se dieron cita en Castuera para rememorar y disfrutar de la eterna amistad que guardan

Gran parte de los asistentes, en la Plaza de España de Castuera. / FOTO: CEDIDA
REENCUENTRO

Desde 1955 hasta 1981, las universidades laborales fueron instituciones educativas hechas para los "hijos de los obreros". De fundamentos ideológicos falangistas en su primera etapa, dependían del Ministerio de Trabajo y acogían solo a varones, los cuales estudiaban en régimen de internos.

En la de A Coruña, convivieron aproximadamente un millar de alumnos, que estudiaban bachillerato, maestría industrial (actual formación profesional) y náutica.

El castuerano Baldomero Cáceres, ahora profesor de Biología en el IES Castuera, estudió en la Universidad Laboral de A Coruña durante 8 años y desde los 11 de edad. Posteriormente finalizó sus estudios en la Universidad de Santiago.

Allí, hizo una pequeña familia de amistades, a la que tuvo que esperar varios años para poder ver de nuevo, pues tras finalizar la licenciatura, Baldomero perdió la pista de sus antiguos compañeros.

Durante un viaje de ocio a La Coruña con su familia, decidió visitar la antigua Universidad Laboral donde estudió y vivió la fortuita e increíble casualidad de reconocer a Román Camps, quien fuera su compañero y amigo y a quien encontró por azar en el mismo lugar. Gracias a esto, pudo conocer el paradero de sus otros compañeros y pudo contactar de nuevo con casi todos. Tras realizar varios encuentros en diversos lugares de la geografía española, llegó el turno de Castuera.

ENCUENTRO EN CASTUERA

El fin de semana  del 12 al 14 de octubre, 16 amigos se dieron cita en nuestra localidad.

Así, gallegos, catalanes, cántabros, vascos y madrileños se rencontraron en nuestra tierra para mezclar acentos, intercambiar abrazos, recordar, divertirse y disfrutar de nuestra tierra.

La expedición, formada por más de 25 personas, disfrutó de un fin de semana en el que pudieron empaparse de nuestra tierra, la cual dejó un buen sabor de boca a los foráneos que la conocían por primera vez.

De la mano de Juan José Perea, teniente alcalde Castuera, visitaron el museo del turrón y conocieron así esa parte de la historia local. Gracias también a la cronista oficial del pueblo, María del Carmen Rodríguez, hicieron un recorrido por el histórico barrio de El Cerrillo.

Además, visitaron los bellos pantanos de la zona, que no dejaron a nadie indiferente. "Es increíble que haya tanta agua en un paraje tan árido", afirmaban algunos. El castillo de Puebla de Alcocer fue otra de las paradas, desde donde pudieron deleitarse de las maravillosas vistas que su altura y disposición regalan.

El Museo Romano de Mérida y su teatro y anfiteatro fueron también punto de ruta obligado.

Nuestra gastronomía fue otro de los platos fuertes del encuentro, de la que todos disfrutaron en diversos restaurantes de la localidad, donde cenaron, bebieron y, por supuesto, comieron suficiente hasta asegurarse de haber probado y degustado nuestros quesos, jamones, carne y embutidos.

Con tan buen sabor de boca, todos se despidieron de nuestra tierra con la intención de visitarla de nuevo y llevando consigo magníficos recuerdos, enfrascados en la fraternal añoranza de la compañía de que dispusieron.

BUENOS RECUERDOS

Algunos dejaron sus impresiones sobre nuestra tierra en forma de correo electrónico:

"Además de la gran dosis de nostalgia de nuestros encuentros, que siempre nos dejan con ganas de más, sirvió para que los que no conocían Extremadura, se lleven una visión directa, sin intermediarios, de la riqueza de tener agua, sol y muchos kilómetros cuadrados llanos. Solo falta que la propiedad esté más distribuida para que el incentivo haga el resto y se convierta en la huerta de la decrépita Europa", firmaba Murien.

"Disfrutamos  paladeando vuestra gastronomía y saboreando vuestros caldos (aunque el cava no es como el del Penedés) y gozamos de una climatología estupenda para contemplar el paisaje estepario, hacer fotografías, etc.  Pero lo mejor de todo fue el calor fraternal,  la ilusión por vivir el encuentro y el disfrute de la compañía con cada uno de los presentes", decía Comas, quien además celebró su 55 cumpleaños con la mejor compañía posible.

El evento, con fuerte sabor gallego y suave aliño extremeño, fue en definitiva un encuentro amistoso entre amigos, antiguos compañeros y visitantes de toda España que, alegres y satisfechos, se despidieron entre frases de agradecimiento y satisfacción con deseos de volver a verse, aunque será en otro lugar la próxima vez.

Y es que, como reza la canción, 'Ondiñas veñen, Ondiñas veñen e van, non te embarques Rianxeira que te vas a marear'.