Aulas vacías / Cedida

El coronavirus vacía las aulas de los centros educativos de la localidad

La tecnología es ahora la gran aliada de los colegios en la crisis del coronavirus

F. VÁZQUEZ / M. T.

Los centros educativos de Castuera permanecen cerrados desde que el Consejo de Gobierno de la Junta de Extremadura, como medida para hacer frente a la pandemia del coronavirus COVID-19, decidiera suspender las actividades lectivas desde el lunes 16 de marzo.

Con las aulas vacías, en todos los centros educativos de la localidad ya se han planificado y se están llevando a cabo dinámicas de trabajo a distancia. Alumnos y docentes han tenido que adaptarse a esta nueva forma de enseñar, en la que se elimina la presencia física y lo digital es la única vía de conexión para enseñar y aprender conocimientos.

De cómo se afronta esta inédita situación en los centros educativos y de cómo está siendo la comunicación de alumnos y profesores en el día a día, hablamos con la dirección de los dos colegios y el instituto de la localidad.

Colegio Tena Artigas

El colegio Tena Artigas apostó «desde hace ya varios años el CEIP Joaquín Tena Artigas apostó por la enseñanza digital a través del Proyecto eScholarium, de la Consejería de Educación. Es por ello, que algunos de nuestros cursos no han sufrido ningún cambio con respecto a la metodología», cuenta Ascensión Perea, directora del colegio.

Mientras que para los cursos mayores, como 5º y 6º de primaria, la enseñanza online es su forma de trabajo habitual, «para los más pequeños, todo esto es muy novedoso». «En Infantil mantienen sus rutinas diarias a través de Telegram. Las 'seños' saludan todas las mañanas a sus alumnos, les apoyan emocionalmente y, por último, les sugieren alguna tarea para que puedan realizar con ayuda de papá y mamá, tales como, experimentos muy curiosos, dibujos, canciones…».

Aunque la directora asegura que los maestros están preparados para ejercer la enseñanza de forma digital, «hemos de reconocer que esta situación, por inesperada, nos sorprendió a todos en la primera semana, pero poco a poco, vamos limando. La respuesta por parte de nuestro alumnado es excepcional. Podemos afirmar que la mayoría está siguiendo las clases a diario, puesto que presentan sus tareas en el tiempo establecido. Durante la primera semana de confinamiento, algunos padres/madres presentaron quejas con respecto a las tareas que los maestros mandábamos. Creemos que todo fue por el nerviosismo y las dudas que ello generaba, ya que a partir de la segunda semana todo comenzó a funcionar con normalidad.»

La gran duda está en cómo terminará el curso, hay muchas incógnitas en este tema. Ascensión Perea cree que «en el mejor de los escenarios, contamos con volver el mes de junio. Esos días nos ayudarán a volver a nuestra normalidad, a nuestras aulas, con nuestros alumnos, a recuperar nuestras relaciones y a fortalecer el aspecto emocional de todos ellos. Sabemos que nos necesitan, que se necesitan y que los necesitamos. Debemos ser consciente de que la mayor parte del temario estaba ya trabajado. Si volvemos…. Tenemos un largo trabajo en aspectos emocionales más que en lo académico. Los contenidos se pueden aprender en cualquier momento. Superar situaciones difíciles conlleva mucho más tiempo y para eso, estaremos nosotros ahí, con ellos y para ellos. Los niños más pequeños olvidarán pronto esta 'pesadilla' y confiamos que los mayores aprendan a valorar lo que realmente es importante en esta vida».

En este sentido, Ascensión Perea realiza una reflexión acerca de cómo vivieron alumnos y profesores la jornada que decretó el Estado de Alarma, «nadie puede llegar a entender lo difícil que fue ese viernes 13. Una mañana llena de nervios, esperando instrucciones de la consejería y sin saber muy bien qué es lo que iba a pasar. Recogimos las clases, los alumnos se llevaron todas sus cosas como cuando llega el verano, pero con una diferencia; sin saber si nos volveríamos a ver. Tristeza, desolación, incluso lágrimas y así se fueron con sus familias. Después nos reunimos el claustro, en el gimnasio por primera vez, un espacio mucho más amplio dónde podíamos mantener nuestro metro de separación…. Estábamos todos juntos y ahora qué. Por mi cabeza pasaban muchas cosas, pero tampoco sabía muy bien qué decirles, solo que se cuidaran y se cuidaran y que el lunes, nos veríamos de nuevo. Y así bajé también al comedor, para despedir al servicio de comedor. Insisto, día más duro de trabajo no recuerdo. ¡Qué sensación más extraña y más triste a la vez!»

Colegio Pedro de Valdivia

La situación tan excepcional que supuso la paralización de las clases hizo que el profesorado de este centro preparara «en tiempo récord distintos materiales para trabajar en casa, en principio por 15 días», cuenta Gregorio Miranda, director del Pedro de Valdivia. Además de ese material, también continuan con la formación utilizando la «plataforma educativa Rayuela, aunque se han utilizado otras herramientas de contacto y trabajo como grupos de WhatsApp, Classdojo, padlet, Librarium, google drive y llamadas telefónicas. En el próximo trimestre también usaremos classroom y scholarium».

Lo primero que hicieron en este centro público fue informarse sobre los medios tecnológicos de los que disponían las familias, para evitar así que ningún alumno se quedara atrás. «Hay que asegurarse de que el alumnado, en especial los que no tengan esos recursos tecnológicos, no se descuelgue y buscar las formas de que no pierdan enseñanza. La forma más rápida y accesible es WhatsApp porque es lo que tiene todo el mundo».

Enfrentarse a una situación tan inesperada como nueva para todos, no es fácil, por este motivo, el director del Pedro de Valdivia quiere «destacar la capacidad de los profesores de gestionar y adaptarse a la situación sobrevenida y la formación rápida para utilizar las herramientas más adecuadas en cada grupo. Los cursos promovidos por la consejería de educación a través de la plataforma Educarex y la autoformación están siendo la clave. A día de hoy ya están listos para el nuevo trimestre, en el que habrá que explicar y evaluar de una forma distinta. La medida esencial es estar coordinados entre el profesorado para no sobrecargar al alumnado y en contacto con las familias, tanto los tutores como el equipo directivo». Además, quiere destacar la rápida adaptación de los alumnos y la colaboración de las familias, que en estos momentos es algo fundamental.

Lo extraordinario de esta situación ha traído consigo también preocupación por parte de todos. «El profesorado porque tiene que adaptarse a una situación y forma de trabajo nueva y muy atípica, a distancia, cuando la educación es cercana y quieren responder de la mejor manera posible; y las familias porque recae un peso mayor sobre ellas, además de las situaciones personales que tengan, trabajo, cuidado de familiares, y encerrados en su domicilio con poco espacio en muchos casos y varios niños. No hay que olvidar la situación que tienen las familias e introducir la parte educativa de forma flexible y adaptada a cada situación y recursos. El profesorado, en lo que conozco, se está adaptando a una situación difícil con motivación, profesionalidad, formación y muchas ganas».

Cuando todo esto termine, Miranda cree «que los alumnos estarán deseando volver a las aulas, al igual que el profesorado del Centro. El Centro educativo no es solo un lugar de formación y aprendizaje de contenidos. La parte social y humana es esencial y a día de hoy, no puede darse por las circunstancias que se están viviendo».

Para no perder el hábito de estudio, «desde el Centro se ha insistido mucho en dos aspectos esenciales para este período. En primer lugar, las rutinas, que las familias siguieran manteniendo los horarios, como si hubiera colegio presencial. Y, en segundo lugar, hemos insistido en flexibilidad en las tareas. Entendemos que cada familia tiene una situación específica y a veces muy compleja. Las familias no son maestros, ni pueden suplirnos en la labor educativa, tienen trabajo y otras tareas que realizar, en muchos casos varios hijos que tienen que usar los ordenadores, tables…etc. al mismo tiempo. Por ello, eso, flexibilidad en el trabajo, porque lo último que queremos provocar es tensión y stress en una situación complicada».

Para terminar, el director del Pedro de Valdivia hace una pequeña reflexión y espera que esta situación sirva para valorar más la parte social y relajar la parte competitiva de la sociedad en la que vivimos. «Creo que todos aprenderemos de esta crisis y espero que eso ocurra, sobre todo en la parte humana. En períodos de crisis surge la parte humana que a veces están muy escondida por la sociedad y ritmo de vida que llevamos».

IES CASTUERA

Las instalaciones de los dos edificios que forman el IES Castuera permanecen cerradas desde que se decretase el estado de alarma. Desde esos momentos, «el profesorado está trabajando con el alumnado para que se continúe, en la medida de lo posible, con actividades académicas y pedagógicas no presenciales. El trabajo se realiza a través de plataformas como classroom, rayuela, whatsAap, telegram, hangouts, correo electrónico,… Además, el Centro mantiene una comunicación periódica con madres y padres a través de Rayuela tanto para mantenerlos informados como para colaboren, dentro lo que cabe, con el profesorado en el proceso educativo de sus hijos. Se presta especial atención desde el primer momento al alumnado susceptible de presentarse a la EBAU», informa Antonio Núñez, director del IES Castuera.

Respecto a la preparación de los profesores para afrontar esta situación, asegura que «están haciendo todo lo posible para continuar el proceso educativo a pesar de la 'histórica excepcionalidad' de la situación. Además, hay que tener en cuenta que muchas de estas herramientas se vienen utilizando cada vez con más frecuencia en las clases». Por su parte, los alumnos también están poniendo todo de su mano para continuar con la enseñanza, a pesar que «es difícil mantener la tensión y concentración de igual manera que en el Centro. Y es aquí donde la labor de los padres es fundamental. Como les dijimos desde el primer momento ESTO NO SON UNAS VACACIONES».

Días antes de la suspensión de las clases presenciales de forma oficial, este centro educativo tomó varias medidas, como asegurarse de que todos los alumnos tuvieran las clases de Rayuela y Educarex y el préstamo de ordenadores del centro para aquellos alumnos que no dispusieran del mismo en sus domicilios.

Esta situacional ha creado preocupación entre todos los padres y alumnos, pero sobre todo, «en los alumnos de 2º de Bachillerato y 2º de Ciclos Formativos de Formación Profesional debido a la incertidumbre que se creaba tanto para la realización de las pruebas de la EBAU como para la realización de la FCT» , informa Núñez. Respecto a la EBAU, «la Consejería nos ha informado de que se celebrará entre el 22 de junio y el 10 de julio en convocatoria ordinaria y antes del 10 de septiembre en extraordinaria, según ha aprobado la Conferencia Sectorial de Educación. En esta semana se reunirán telemáticamente la Consejería de Educación y la Universidad de Extremadura para trabajar en ese tema. El modelo de examen se ajustará a la excepcionalidad que supone el actual estado de alarma para no perjudicar al alumnado.Tras la incertidumbre del principio estás medidas les deben tranquilizar. Como ya dije antes, a estos alumnos se les está prestando especial atención».

Por último, Antonio Núñez hace una reflexión a cerca de la situación tan extraordinaria que nos ha tocado vivir, y es que « Ninguno de nosotros habría imaginado vivir esta situación. Hasta ahora podría haber sido un buen argumento literario o un magnífico guion cinematográfico. Pero aquí está y debemos afrontarla. La humanidad ha superado situaciones muy complicadas a lo largo de la historia. Otra cosa es que haya aprendido de sus errores para no volver a cometerlos.

Lo novedoso es que por primera vez nos enfrentamos a un problema realmente MUNDIAL provocado por un enemigo invisible. Como consecuencia, estos días estamos asistiendo a la aparición de todo tipo de teorías y predicciones apocalípticas: fin de una era, mayor recesión económica de la historia, pérdida de derechos y libertades...

Aunque desgraciadamente algunos se están quedando en el camino, lo cierto es que yo veo una sociedad que está luchando, (unos acatando el necesario confinamiento, otros ayudando a los contagiados arriesgando su propia vida), lo cierto es que la contaminación ha descendido a niveles inimaginables, lo cierto es que las familias están conviviendo como ya no recordábamos, lo cierto es que la sociedad se ha detenido pero para ponerse a hablar, lo cierto es que a todos nos preocupa que todos estemos bien.

A lo mejor necesitábamos esta dura bofetada de realidad para valorar lo realmente importante y en qué debemos centrar nuestros esfuerzos. Siempre he afrontado las dificultades pensando que de ellas algo mejor podría surgir. Ojalá esta vez aprendamos la lección.»