"La gente debe entender que los pequeños negocios necesitan ayuda"

José María Martín Morillo, de 24 años de edad, regenta una pequeña tienda de barrio desde el día 1 de junio de 2012.

José María atiende a varios clientes en su tienda, Ultramarinos José María.
JÓVENES EMPRENDEDORES

Después de más de dos años en paro, José María Martín Morillo, de 24 años, llegó a una situación "desesperada" en la que "necesitaba trabajar, sentirme útil y ganar algo de dinero".

Lamentablemente, y "tras mucho buscar", no tuvo ninguna oportunidad de encontrar empleo y tomó una decisión arriesgada: montar una tienda de barrio. Como muchos otros jóvenes, José María decidió emprender un negocio propio ante la falta de soluciones y, desde el día 1 de junio de 2012 hasta hoy, la tienda 'Ultramarinos José María' sigue funcionando en la Avenida de Extremadura, entre los bares 'El Moreno' y 'El Calero'.

Los comienzos, como todo comienzo interesante, son duros e inesperados. Tuvo que pedir un préstamo familiar y trabajar muchas horas para dar sus primeros pasos. Hoy, gracias a su perseverancia, pese a haber tenido grandes altibajos económicos, José María sigue trabajando "con ilusión".

Ofrece los servicios que ofrecen "las típicas tiendas de barrio". Productos de primera necesidad, como pan, fruta, leche, o zumo; no faltan tampoco gominolas, bollería o refrescos y cerveza fría, ni otros de primera calidad como embutidos, jamón y queso. Además, trabaja por encargo y a través de servicios de mensajería para enviar a cualquier parte los productos autóctonos que oferta.

Por otra parte, la confianza que brindan los dependientes de este tipo de comercio, como el buen trato y el saber qué quiere y necesita cada cliente, son una garantía de satisfacción en sus compradores, pero, por desgracia, no de éxito económico.

A pesar de su buen hacer y de las horas que trabaja, abriendo sábados y domingos a las 7:30 horas para poder hacer clientela de la gente del campo, de los pescadores o los cazadores, y saliendo muchas noches a las 22:30 horas, José María experimenta dificultades para llegar a fin de mes alguna que otra vez. "La gente debe concienciarse de que los pequeños negocios necesitamos un empujón", asegura, "además de los jóvenes, que somos el futuro de esta tierra", sentencia, con acierto.

De todas formas, el negocio sigue en marcha y José María se declara "contento". Tiene previsto ampliar su tienda con más estanterías y más género si las cosas funcionan y dice que no solo compra la gente del barrio, sino de otras partes del pueblo, a quienes está "muy agradecido".

José María Marín Morillo, joven emprendedor y trabajador, mantiene la esperanza de que su negocio salga adelante y tiene muy claro que aguantará "todo lo que pueda" pese a la mala situación actual que azota al país entero. El buen trabajo, la dedicación y la ilusión son sus mejores armas para conseguirlo, y está haciendo uso de todas ellas.