Gran éxito artístico en la velada flamenca del festival 'Con doble D. En tierra de nadie'

Los hermanos Dávila con Pablo y Pedro Ortiz y la cantaora de Castuera, Mari Ángeles Godoy /F. VÁZQUEZ
Los hermanos Dávila con Pablo y Pedro Ortiz y la cantaora de Castuera, Mari Ángeles Godoy / F. VÁZQUEZ

Alrededor de un centenar y medio de personas disfrutaron de esta noche flamenca celebrada en el auditorio del Centro Cultural

REDACCIÓN HOY CASTUERA
REDACCIÓN HOY CASTUERA

Alrededor de un centenar y medio de aficionados al flamenco se dieron cita el pasado sábado 13 de octubre en el teatro-auditorio del Centro Cultural para disfrutar de la primera edición del Festival Flamenco 'Con doble D. En tierra de nadie'.

Variada y completa resultó la extraordinaria velada flamenca que se prolongó por espacio de más de dos horas.Los cantaores José y Francisco Dávila y los guitarristas Pablo y Pedro Ortiz, fueron los protagonistas de este festival en que también se contó con la colaboración especial de la cantaora de Castuera, Mari Ángeles Godoy.

La velada flamenca comenzó a entrar en ambiente con la primera actuación de los hermanos Dávila, que fueron los encargados de abrir la noche cantando a palo seco (sin acompañamiento de guitarras) unas tonás trilleras y gitanas con las que encandilaron al público recreando la esencia más íntima del flamenco.

A continuación, entro en escena la cantaora de Castuera, Mari Ángeles Godoy, que volvía a subir a las tablas, animada por sus hijos, después de muchos años.Acompañada a la guitarra por Pablo y Pedro Ortiz Godoy, consiguió levantar al público de sus asientos con un ramillete de cantes por granainas y serranas, que remató con unos fandangos que calaron en el público de una manera especial.

Con un gran aplauso dedicado por los asistentes, subieron de nuevo al escenario los cantores de Quintana de La Serena, Francisco y José Dávila, para ofrecer una muestra de cantes extremeños en la que de manera alternativa y acompañados por las guitarras de los hermanos Ortiz Godoy, cantaron tangos y jaleos extremeños, así como una serie de fandangos de Pérez de Guzmán y del Niño de Fregenal. Un repaso por los cantes extremeños que sirvió también para anunciar el propósito de reeditar este festival «Con doble D. En tierra de nadie» con una segunda edición que estará dedicada de manera exclusiva a los cantes extremeños.

Para finalizar una noche tan especial llena de duende y sentimiento, los hermanos Dávila, al cante, y Ortiz, al toque, pusieron el broche de oro interpretando colombianas, tientos, alegrías, soleares, marianas, malagueñas obulerías, en un generoso repertorio que remataron con unos fandangos naturales ante un público que agradeció y premió con sonoros aplausos.

En definitiva, una velada en la que los aficionados pudieron disfrutar del mejor flamenco.

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